A continuación se dan una serie de recomendaciones de tipo general, pero que deberán
ser tenidos siempre muy en cuenta.

  • Tratar el instrumento con sumo cuidado, en especial cuando lo sacamos o introducimos en la caja, que deberá estar situada sobre el suelo o sitio seguro. Al introducirlo, comprobar que los tornillos de presión estén sueltos.
  • Al montar el instrumento sobre el trípode comprobar que queda bien asegurado el tornillo de sujeción, sin exagerar, que queda bien centrado y que los tornillos nivelantes están a la mitad de su recorrido, para lo cual, la mayor parte llevan una muesca.
  • Transportar el conjunto aparato-trípode, tomando todas las precauciones necesarias. En general, si se lleva con las patas cerradas, siempre en posición vertical. Si se lleva con las patas abiertas, será de forma que quede sobre el hombro el tornillo de sujeción al trípode, de forma que quede el aparato a la altura de la cabeza.
  • Los tornillos de presión se apretaran cuando sea necesario, aunque no muy a fondo para no pasarlos y para poder liberarlos con facilidad.
  • No abandonar el instrumento estacionado donde exista la posibilidad de accidente o robo.
  • Realizar el estacionamiento del instrumento de forma que no deban situarse las patas del trípode demasiado juntas, asegurándose, además que queden firmemente apoyadas en el suelo.
  • Al mirar por el anteojo, previamente enfocado, puede observarse falta de nitidez. Nunca debe limpiarse el ocular ni el objetivo ni con las manos ni con un paño basto. A falta de material más apropiado, usar preferentemente un pañuelo de papel.
  • Al visar la mira o punto a colimar, debe verse perfectamente el retículo, exento de error de paralaje
  • No apoyar las manos sobre el trípode. Sólo accionar los tornillos.
  • Al moverse alrededor del trípode, procurar no tropezar con las patas del mismo.
  • Antes de comenzar las observaciones hay que comprobar:
    • Origen de los ángulos verticales (posición del 0g).
    • Sentido de los horizontales (normal o anormal).
    • Graduación de los limbos.
    • Inexistencia de paralaje. Visibilidad del retículo.
    • Perfecto calado de los niveles.

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