Los materiales cerámicos provienen de arcillas sometidas a distintos procesos:

• Cerámica ordinaria: se utiliza a temperatura ambiente.

• Cerámica refractaria: se utiliza a temperatura elevada. Sus componentes fundamentales son: sílice, alúmina (le da el color y el aspecto determinado) y algunos óxidos metálicos.

Los cerámicos ordinarios se clasifican según su aspecto en cuatro tipos:

• Cerámicos porosos: poseen arcilla de grano grueso, ásperos, permeables y absorben la humedad (ladrillos, tejas, etc.).

• Cerámicos semicompactos: poseen arcilla de grano fino, poco permeable y no absorben la humedad.

• Cerámicos compactos: poseen estructura microcristalina, impermeables (lozas finas, porcelanas), suaves y no absorben humedad.

• Cerámicos tenaces: soportan altos esfuerzos y temperaturas elevadas.

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