Breve Reseña Historica: Hidófugos
Debe tenerse especial precaución con la humedad, ya que ésta puede hinchar el piso y dañarlo. Por esto se recomienda ser muy cuidadoso al momento de limpiarlo, siguiendo las indicaciones dadas en este manual. Cualquier derrame de líquidos debe ser secado inmediatamente.
Como material altamente activo frente a la acción del medio ambiente, y como todo piso de madera o similar, sufre deformaciones durante toda su vida útil. Ellas se manifiestan en la apertura de las uniones y en el alabeo y combado de las tablas, entre otras. Son absolutamente inevitables. Las separaciones entre tablas pueden ser tapadas con pastas de remate del color de los pisos.
En pisos laminados se recomienda proteger con felpa todos los apoyos de los muebles que tengan contacto con el piso y en el caso de tener muebles con ruedas, estas deben ser especiales para este tipo de pisos, para evitar posibles daños como rayones o desgastes. Además, se debe proteger la base de los maceteros para impedir el contacto con la humedad.
La exposición directa a la luz solar puede alterar el color de la madera. Por esto es aconsejable usar persianas o cortinas y en el caso de tener alfombras, cambiarlas periódicamente de lugar.
Por otro lado, se debe evitar las concentraciones de peso en áreas reducidas del piso, las que generan hundimientos o hendiduras.
La limpieza del piso flotante es simple. Basta con mantener sin polvo la superficie con una escoba suave o una aspiradora. La limpieza de pisos laminados se realiza con un paño húmedo, muy bien estrujado, y luego con paño seco, limpio y suave. No se lava directamente con agua, ya que el exceso de humedad puede penetrar los ensambles, produciendo el hinchamiento de la madera y la posible separación de las piezas. Se recomienda secar inmediatamente las acumulaciones de líquido. No se debe usar cera ni limpiadores abrasivos que pueden provocar rayas en la fotolámina. Si se llegara a necesitar una limpieza más profunda, puede utilizar productos especiales para este tipo de pisos, que están disponibles en el mercado. No sirven ceras o limpiadores abrasivos ya que pueden provocar manchas.
En los ingresos a las áreas con este tipo de pisos, se recomienda usar limpiapies en especial si previamente se transita por zonas que contengan maicillo o partículas abrasivas que puedan dañar la fotolámina.
Por ningún motivo se debe vitrificar el piso fotolaminado debido a que la cubierta melamínica está hecha de poros tan cerrados que difícilmente se va a adherir alguna sustancia y si se logra pegar, se perderá la resistencia del material.
• Arcilla caolinita: contiene un elevado porcentaje de alúmina para cerámica compacta.
• Arcilla montmorillonita: poco utilizada.
• Arcilla illita: son muy abundantes y las más utilizadas por sus propiedades plásticas.
• Plasticidad: que es la capacidad de formar una masa plástica, fácil de moldear cuando añadimos agua.
• Comportamiento frente al calor: soporta muy bien el calor, y su acción lo convierte en un producto muy resistente y durable.
Lo que se designa comúnmente con el nombre de cerámica hace referencia a una pasta de arcilla y agua que se cuece. Las variedades cerámicas dependen, por tanto, de los tipos de arcilla, de las proporciones en la mezcla, de la cocción y de la técnica utilizada. Las diferencias del esmalte con el que se cubre la pieza cerámica o la composición de la pasta da lugar a las distintas variedades: gres, terracota, porcelana, etc. Los esmaltes sirven para decorar las piezas de cerámica. Si esta sustancia la cerámica no brilla, no tiene colores vivos, dibujos y otros motivos decorativos. Además, la pieza dura más porque le ofrece un revestimiento que la protege y favorece su limpieza e higiene. Los esmaltes se consiguen o bien por un proceso de bicocción, en el que el agua del esmalte se elimina por absorción, o por monococción, en la que el proceso es por evaporación.
• Agua zeolítica: se encuentra intercalada en los vacíos de la red cristalina. Se elimina entre los trescientos y cuatrocientos grados centígrados.
• Agua de constitución: forma parte de La estructura química y cristalina de la arcilla. Se elimina a los mil o mil doscientos grados centígrados, en la cual aún sigue siendo moldeable.
• Prensado con polvo seco: Esto se consigue rellenando un troquel con polvo y luego prensándolo. Generalmente el polvo contiene algún lubricante, tal como ácido, esteárico o cera. Después de haberse llevado a cabo cualquiera de los procesos anteriores, la pieza fresca o verde se somete al horneado. Mientras se calienta, se elimina el agua y los gigantes volátiles.
Esto da pie a buscar la alternativa con otros materiales que resistan temperaturas muy elevadas. Esto sólo es posible para los nuevos materiales cerámicos. Las uniones atómicas de las cerámicas son mucho más fuertes que la de los metales.
Por eso un pieza cerámica es muy eficaz, tanto en dureza como en resistencia a las altas temperaturas y choques térmicos.
Sin embargo no todo es perfecto en estos materiales. En las cerámicas las uniones interatómicas son muy fuertes y rígidas, sin ningún gire errante, por lo que no hay ninguna posibilidad de desplazar algunos de sus átomos sin provocar la ruptura de la unión, por ello una mínima fisura de apenas el grosor de un pelo puede conducir a una catástrofe.
Bajo presión todas las fuerzas de atracción se concentran al final de la línea de la fisura, hasta que se rompen más uniones moleculares, con lo cual la grieta se amplia a una velocidad vertiginosa y la pieza se quiebra.
No hay deformación sino fractura. La ruptura de la unión molecular en el hierro exige más energía que el simple desplazamiento de una capa de átomos.
La misma grieta en un componente metálico llega a un punto extremo en el que las fuerzas se reparten y al aumentar la fisura hasta fractura de la pieza requeriría casi cien mil veces más energía que la necesaria en una pieza similar de cerámica. Por ello, hoy por hoy, la principal precaución de los investigadores consiste en reducir esa fragilidad.