El principal problema de el agua en los suelos, a bajas temperaturas, es que al llegar a su punto de congelamiento, esta aumenta su volumen, generando unos esfuerzos residuales, en el suelo, y en las partes donde hay mucho tiempo de heladas, se generan unas grandes hojas de hielo dentro del suelo, el cual, al cambiar el clima, y subir la temperatura, este hielo empieza a deshielarse, quedando unos huecos en el suelo por causa de la filtración del agua en la tierra, causando asentamientos de las estructuras que estén cimentadas sobre el suelo en cuestión.
También se debe tener en cuenta, el tipo de suelo que se tiene, ya que si tenemos un suelo fino, el agua freática subirá por capilaridad a la masa de suelo superior, generando mayor probabilidad de congelamiento, al estar mas expuesta al frío de la superficie. También, si tenemos una grava o una arena limpia, el agua puede filtrarse, por medio de los espacios vacíos que hay en estos materiales, bajando el nivel freatico, y disminuyendo la probabilidad de congelamiento de el agua freática.
Si tenemos limos o arenas limosas en estado de saturación (puede ser bajo el nivel Freático), el efecto de la congelación del agua depende mucho de la manera en que baja la temperatura. Si el enfriamiento es rápido, se provoca la congelación llamada in situ, la cual consiste en capas gruesas de hielo, en medio de la masa de suelo. Si el enfriamiento es lento, el agua se agrupa en pequeñas capitas d hielo, las cuales son paralelas a la superficie expuesta al enfriamiento, lo cual genera una alteración de suelo helado y estratos de hielo.
Cuando encontramos bloques de hielo limpio en la masa de suelo, significa la migración del agua que hay en los intersticios del suelo, a estas masas de hielo. Esta agua, puede ser absorbida por capilaridad, de una masa de suelo inferior, la cual se encuentra dentro del nivel Freático. La forma de evitar esta migración de agua, hacia estos centros de hielo, puede ser, colocando una capa de grava gruesa, por encima del nivel Freático, lo cual genera la detención de la subida del agua por capilaridad, debido a que la grava, tiene unos intersticios muy grandes, no permitiendo la capilaridad del agua dentro del suelo.